Eliminar toxinas y los kilos de que se han ganado con tanta celebración, suele ser uno de los propósitos al empezar el año.

Son fechas en las que no resulta fácil seguir una dieta. Los hábitos alimentarios se rompen y se toman más dulces y licores. Los excesos gastronómicos de las navidades dan paso a una desmedida obsesión por perder peso. La frase que más se oye estos días es aquella de “después de Reyes empiezo la dieta”. Y a partir de marzo la preocupación se vuelve obsesión. Pero si hablamos de salud, lo bueno es la regularidad y nunca los extremos.

El problema es que las celebraciones Navideñas han pasado de ser los cinco días festivos contados, a una lista de compromisos con innumerables comidas. Entre las comidas de empresa, fiestas del colegio, las cenas con los amigos, etc… los kilos de más se multiplican.

También influyen los alimentos que predominan en nuestro plato, es decir, se comen más alimentos grasos, azúcares y en cambio se come menos fruta, verduras y legumbres.

Actualmente, hay un sinfín de planes alimenticios que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo. Son las llamadas “dietas milagro”. Estas dietas  estrictas no están respaldadas científicamente y pueden dar lugar a carencias en vitaminas y minerales, y por consiguiente dañar la salud, ya que pueden predisponernos a infecciones, hasta desembocar en anemias o agravar un depresión. Una alimentación inadecuada puede provocar desequilibrios orgánicos y también emocionales como el estrés.  NO EXISTEN DIETAS MILAGRO, SÓLO HAY CONSEJOS ADAPTADOS A CADA PERSONA.

Lo ideal es bajar dos kilos al mes, aunque a veces, al principio se pierda algo más. Es mejor perder un kilo al mes y no recuperarlo que un adelgazamiento súbito, que tiene un efecto rebote. Y siempre con el consentimiento de un especialista.

Hay que tener en cuenta que no es normal estar siempre de régimen y saltarse comidas. Es un gran error. Vivimos en una época de extremos y la educación nutricional es básica, tanto para evitar problemas de salud como para mantener la figura en el tiempo.

Para seguir una dieta saludable se recomiendan al menos cinco comidas diarias repartidas a lo largo de todo el día, aunque no debe ser una obligación. Se debe tener en cuenta la elección personal, el objetivo o meta que se quiera establecer con la dieta y también la actividad física. Una vez hayamos planificado el ritmo de comidas adecuado a nuestra comodidad y necesidades, debemos hacer una alimentación consciente, cuidando el tipo de alimentos que tomamos, así como la cantidad de los mismos y escuchando las señales que llegan a nuestro cerebro de hambre y saciedad.

Plantearse un estilo de vida más saludable, hacer ejercicio físico y adaptar nuestra dieta a una alimentación sana, variada y equilibrada puede ser el mejor propósito para este Año Nuevo 2020 que acabamos de empezar.